mamá con su hijo pequeño realizando un ejercicio de meditación en casa
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Emocionalmente, la infancia es el momento más vulnerable de la vida. Es una etapa en la que los niños aún no saben distinguir sus emociones y pocas veces logran controlarlas. Como padres debemos brindar a nuestros hijos herramientas para aprender a conocerse, amarse y protegerse y, en este aspecto, el mindfulness para niños puede ser nuestro gran aliado.

Pero ¿qué es el mindfulness? La también llamada atención plena es una técnica muy similar a la meditación que ayuda, a pequeños y grandes, a conectarse con el aquí y el ahora. Les enseña a reconocer las emociones y a gestionarlas. El mindfulness es tan beneficioso para los niños que en países como Holanda, Gran Bretaña y Estados Unidos las escuelas han creado programas piloto en los que incluyen la atención plena como parte del plan de estudios básico. 

Beneficios del mindfulness para los niños
manos de un niño dibujando sobre un pizarrón con gris blanco

Los niños son seres emocionales tan vulnerables que pueden verse afectados de forma drástica por eventos impactantes en su vida aunque no lo notemos; por ejemplo, un divorcio, la muerte de una mascota e incluso el estrés de la escuela pueden generarles heridas emocionales que afectan su desarrollo. El control y conocimiento de las emociones que viven les permite a los niños sobrellevar de forma sana estas situaciones, sin que repercutan en su salud mental o en su desarrollo académico. Otro gran beneficio del mindfulness para niños es que impulsa su rendimiento académico. Si tú has notado que a tu hijo le cuesta trabajo concentrarse para hacer la tarea o la maestra te ha comentado que se distrae mucho en clase, debes intentar comenzar a incluir actividades de concentración plena en su rutina. Los niños que practican el mindfulness agilizan sus habilidades de concentración y memorización, aumentan su capacidad de comprensión y reducen en un nivel importante la ansiedad generada por los exámenes y las tareas. 

Ocurre algo muy similar con los pequeños “traviesos” que actúan por impulso y siempre nos tienen con el alma en un hilo. El mindfulness los ayuda a detenerse un momento, analizar la situación y medir las consecuencias de sus actos. A largo plazo, practicarlo genera cambios duraderos en su vida. Las personas que practican la meditación desde pequeños tienen menos probabilidades de que las emociones tomen el mando y sean controladas por la ira, el miedo o la frustración cuando son adultos.

3 actividades de mindfulness para niños
niño en posición del loto durante una sesión de meditación

Ya hemos hablado mucho acerca de los grandes beneficios que tiene el mindfulness para niños, pero no te hemos contado cómo se practica. Iniciar puede ser muy sencillo y no necesitas acercarte a ningún instituto especializado, puedes comenzar con ejercicios muy fáciles de realizar en casa como estos que te proponemos a continuación.

1. El juego del rehilete

Para empezar a enseñar a tus hijos ejercicios de respiración solo necesitas un rehilete. Invítalo a soplarle con diferentes 
intensidades, mientras lo hace pídele que se concentre en su cuerpo, en cómo su pecho se mueve para dejar salir el aire y en el movimiento de las aspas. Después realiza las siguientes preguntas: ¿cómo te sientes cuando soplas con más fuerza?, ¿qué te hace sentir soplar de forma lenta? Seguramente descubrirán muchas emociones juntos.

2. Saltando sin parar

Parte esencial del mindfulness para niños es el uso del cuerpo. Los niños necesitan utilizar toda la energía que tienen y este ejercicio es perfecto para ello. Pídele a tus hijos que salten en silencio durante 1 minuto entero, con toda la fuerza que tengan. Al terminar el tiempo deberán sentarse con las manos sobre el corazón y sentir los latidos. Pídeles que escuchen con atención sus latidos, que controlen su respiración inhalando y exhalando de forma rítmica y sientan poco a poco cómo sus latidos se van tranquilizando. 

Explícales que esta respiración les ayuda a tranquilizar su corazón cuando están agitados físicamente, pero también cuando alguna emoción los supere.

3. Escuchar la campana

Este ejercicio ayudará a los pequeños a concentrarse en el silencio. Toca una campana o cualquier instrumento que tenga un sonido prolongado y pídele que cierre los ojos y escuche con atención hasta que el sonido haya desaparecido por completo. 

Aléjate y acércate en distintas ocasiones para cambiar la perspectiva. Intenta que el volumen del sonido vaya ascendiendo y descendiendo, también puedes introducir diferentes sonidos con cosas que tienes en casa para que no se aburra.

Algo importante que debes considerar es que los niños no tienen la capacidad de atención de un adulto, por lo tanto no esperes que las sesiones duren 30 minutos o más. Empieza con intervalos de 5 minutos y con el tiempo puedes ir aumentando la duración de los ejercicios. 

Te recomendamos hacer cada actividad junto con tus hijos, de esta forma no solo los motivarás más para realizarlas, sino que tú también comenzarás a notar los beneficios del mindfulness en ti misma.